Las desventajas de mirar mucho televisión

Más allá de ser un entretenimiento vacío que no nos aporta nada la televisión nos aísla de la realidad e impide que dediquemos tiempo a relacionarnos con nuestros semejantes

Según los estudios, este aparato que no falta en ninguna casa puede provocar serios riesgos en la salud de las personas, tanto o más que cualquier otra adicción conocida. El promedio de horas frente a la pantalla es cada vez mayor y el problema reside también en que los niños, a edad muy temprana, ya se vuelven dependientes de los programas que se emiten. Conoce en el siguiente artículo algunas de las desventajas de mirar mucho televisión.

La televisión, un entretenimiendo que cruzó muchas líneas

En la década del 50, sólo el 8% de los hogares de Estados Unidos tenían un aparato en su casa y en la actualidad, ese porcentaje es el de casas en todo el mundo que no poseen un televisor. En promedio, los estadounidense miran cinco horas diarias de televisión y las consecuencias para la sociedad son realmente perturbadoras. Las encuestas indican que reporta escaso placer y que es una adicción como puede ser el cigarrillo o las drogas. Ofrece un beneficio en el corto plazo pero luego conduce a la infelicidad y al remordimiento. Los espectadores indican que preferirían pasar menos tiempos frente a la pantalla, aunque no la dejan de mirar.

A su vez, la televisión ha fragmentado a la sociedad. Hasta hace varias décadas atrás, las horas libres se pasaban en familia o en comunidad. Lo mismo ocurre a la hora de la comida, todos los integrantes que se sientan a la mesa se quedan obnubilados por lo que se muestra en “la caja boba” (como algunos le dicen) y no prestan atención a lo que están ingiriendo, ni tampoco hay diálogo entre los esposos, o padres e hijos. La televisión, sin dudas, se ha entrometido en los hogares y hasta es un miembro más que siempre está encendido.

Desventajas de mirar mucho televisión

  • Cierra cualquier vía de comunicación entre la familia: como se decía anteriormente, no hay diálogo, no se preguntan ¿cómo fue tu día? No se hablan de temas importantes. Todos callados mirando la TV, mientras degluten como “zombies”. Aísla de manera tal que cada cuarto tiene una televisión, la cuál interrumpe la cena, el momento por excelencia para reunirse en familia, conversar y convivir.
  • La programación no sabe de horarios: Por causa del cable, el tiempo es infinito e inapreciable. A cualquier hora se puede ver una película, un partido de fútbol, un programa de cocina o dibujos animados. Así es como el paso de las horas pasa inadvertido. La persona no toma consciencia de que las agujas del reloj se mueven y tal vez pueda pasar horas sentado en el sofá sin darse cuenta.
  • Logra que los sentidos sean “vagos” y “cómodos”: cuando estamos frente a la televisión, ésta no nos “exige” pensar ni hacer demasiado, sólo mirar y mirar. Entonces, perdemos la sensación de los sentidos. Es que la TV lee, piensa, habla, escucha, comenta, analiza, todo por el hombre.
  • No enseña: hay una creencia errada en relación a que “la televisión educa”. Lo que educa, son los libros. Los programas que se emiten en la televisión abierta no cuentan con un contenido intelectual destacado, sino que se trata de segmentos limitados de datos que no aportan demasiado. El objetivo principal de la televisión, esto es importante saberlo, es entretener, por lo que las personas deben invertir tiempo (que podrían usar en otra cosa) mirando ese aparato. Y a su vez, la información que se ofrece es segmentada, subjetiva, negativa y en cantidad, lo que satura el raciocinio de cualquier ser humano. La violencia, la sexualidad, el morbo, los asesinatos, las drogas, los robos, la adultización de los niños, la falta de ética, la vulgarización de la mujer, etc son los temas a los que estamos más expuestos de tanto mirar TV.
  • Deja de lado otros hábitos positivos, como puede ser la lectura: ¿qué pasaría si el tiempo que se emplea en sentarse en el sofá a mirar televisión lo invirtiéramos en leer un buen libro? La sociedad, sin dudas, sería diferente. Cada vez menos padres incitan a sus niños a leer, es mejor que se queden hipnotizados frente a ese “amigo” que le pasa programas de entretenimiento todo el día. Un libro, a diferencia de la televisión, permite hacer volar la imaginación, no tener faltas de ortografía, manejar mejor el lenguaje y utilizar sinónimos.
  • Ayuda a la vida sedentaria: No basta con pasar ocho horas sentados en un escritorio en la oficina, sino que la rutina continua en casa, sentándonos frente al televisión. Y, como se decía anteriormente, comiendo sin “comer” es decir, sin saber qué o cuánto llevamos a la boca. Al no hacer ejercicio, hay más probabilidades de padecer colesterol, ataques cardiovasculares, obesidad, etc. Además, ver televisión no nos permite hacer actividades al aire libre como salir a pasear, caminar, andar en bicicleta, jugar en el jardín con los niños, dar la vuelta manzana con el perro, etc.
  • Nos expone a las “garras publicitarias”: durante el corte comercial, las empresas juegan una carrera para ver quién puede vendernos más “soluciones” para nuestros problemas (inventados, por supuesto). Las tandas nos crean necesidades ficticias y superficiales, nos muestran un mundo ideal, donde las fiestas son siempre divertidas, donde los que fuman son felices, donde los que comen en restaurantes de fast food son saludables, donde la mujer debe ser perfecta y estar todo el día en tacones y maquillada. Y eso sin contar la propaganda política que aprovecha el hecho de que la gente no piensa para “inmiscuirse” en la mente de los televidentes.

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